sábado, 18 de junio de 2011

te quiero.

Te pasas la vida buscando a la persona perfecta, y lo siento, pero no existe. Ni yo misma soy perfecta, él tampoco debería serlo. Con nuestros fallos, errores y manías, nuestras costumbres, risas, llantos y alegrías, con nuestra sabiduría, desconocimiento de lo desconocido, aventuras y detalles, lo que nos hace perfectamente imperfecto, lo que nos diferencia de los demás, y es que no buscamos a la persona perfecta, sino que sea perfecta bajo nuestro punto de vista, aquella que encaje con nosotros. Y sin darte cuenta, un día llegas a la conclusión de que a la persona que estabas buscando la tenías ahí, en frente, el día menos esperado en el momento más preciso. Todo cambia, o simplemente lo miras desde otra perspectiva más grande y detallada, distinta. Aunque no lo quieras pensar ni imaginar sabes que llegara el día en el que acabe este cuento de hadas por motivos de gran peso, pero ya llegará, si llega claro, nada esta escrito, todo son enigmas en los que a veces dudarás, te sentirás sola y tendrás miedo, y no por ello te darás por vencido, simplemente por que te importa lo suficiente como para no dejarle marchar, como para quererle, sin ver final alguno.









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